
Primero que todo es importante destacar que la pareja está integrada solo por dos personas, las cuales tienen una forma particular de organización y de funcionamiento, otorgándole cierta identidad a ésta, lo que permite que la pareja se mantenga a través del tiempo.
Cada pareja tiene su propio accionar, lenguaje, conducta, manera de interactuar, complicidad, emocionar y objetivos que la distinguen de las demás, por lo mismo cada una de ellas tiene distintos patrones de funcionamiento que le permitirán desenvolverse.
De acuerdo a lo anterior creemos que no hay un modo único e ideal de vivir la sexualidad, sino que éste varía en relación a las distintas dinámicas que cada pareja establece, por lo cual cada uno en sus relaciones es libre de decidir de que manera desean experimentarla y mantenerla. Pero no podemos dejar de mencionar las pautas sociales que se imponen, incluso desde temprana edad, lo que va generando ciertas influencias, como por ejemplo mitos, tales como el hecho de que tenga que haber cierta regularidad en la frecuencia de las relaciones sexuales, la disposición incondicional del hombre a tener relaciones, ya que si ésto no ocurre es un signo de infidelidad, ó que toda relación sexual tiene que terminar necesariamente en orgasmo.
Por último, pensamos que existen tantas formas de experimentar la sexualidad, como parejas hay, un ejemplo claro que cabe mencionar son los swingers o intercambio de parejas, los cuales no han estado exentos de crítica, por lo atípico de su actuar.
La sexualidad en pareja es un tema de a dos y debiera ser vivida de acuerdo a la co-construcción que le dan en conjunto.
Jessica Galleguillos, Valentina Maldonado, Priscilla Márquez, María José Vega.

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